
La arcilla ha sido el sustento,
mi delirio, mi alegría,
mi anhelo, mi gran pasión
de la que estaba sediento.
Miles de formas plasmé
acariciando su cuerpo
voluptuoso y sensual;
de humilde, lo transformé,
-con fuego- en eternidad.
Cuando los ojos del alma
bajen su persiana al sol
y mis manos, ya sin magia,
se besen en oración,
arcillas pardas y verdes
serán mi lecho de adiós.
Vigreyos
Enero 2010
mi delirio, mi alegría,
mi anhelo, mi gran pasión
de la que estaba sediento.
Miles de formas plasmé
acariciando su cuerpo
voluptuoso y sensual;
de humilde, lo transformé,
-con fuego- en eternidad.
Cuando los ojos del alma
bajen su persiana al sol
y mis manos, ya sin magia,
se besen en oración,
arcillas pardas y verdes
serán mi lecho de adiós.
Vigreyos
Enero 2010